Por desgracia, el maltrato a personas mayores en residencias es una realidad en nuestro país. En ocasiones, los maltratadores presumen de ello y, además, lo graban y publican en sus redes sociales sin tener en cuenta las posibles consecuencias legales.

Por suerte, nuestro ordenamiento jurídico tiene un amplio abanico de delitos, con sendas penas de prisión, a los cuales se enfrentan las personas que se aprovechan de su situación de superioridad para atentar contra la dignidad de nuestros abuelos. Pese a ello, también es cierto que no existe un delito que proteja a los ancianos expresamente.

Las víctimas están en situación de inferioridad

En este sentido, hay que tener en cuenta que las víctimas se encuentran, en la mayoría de los casos, en situación de inferioridad, ya sea por las posibilidades físicas de defenderse o reaccionar, o bien por las capacidades mentales, frecuentemente deterioradas.
Atendiendo a esta fragilidad, por lo tanto, partimos de una inferioridad del anciano respecto a quien le agrede, hecho que tendrá sus consecuencias en forma de agravantes.

Las agresiones atentan contra la seguridad de los ancianos en su ámbito doméstico

No olvidemos que estas agresiones se producen en el lugar de residencia de las personas mayores, por lo que atentan contra su seguridad dentro de su ámbito doméstico.

Nuestros mayores tienen derechos

Nuestros mayores pueden tener discapacidades o limitaciones, pero en cualquier caso disfrutan plenamente de sus derechos fundamentales. Sus agresores, por lo tanto, pueden ser multados o encarcelados por no tratarles como merecen.

Delitos asociados al maltrato de ancianos

Algunos de los delitos que más probablemente se pueden producir en residencias o que por desgracia hemos presenciado últimamente en los medios, son los siguientes:

  • Delito de lesiones: multas o prisión

    En primer lugar, tenemos los cometidos contra la vida e integridad física. Aquí señalamos el delito de lesiones, que en función de la gravedad de estas puede acarrear penas de multas o de prisión.
  • Delito contra la libertad de las personas: hasta 6 años de prisión

    Otros delitos que pueden cometerse aprovechando la superioridad de los agresores, son los relativos a atentar contra la libertad de las personas, como la detención ilegal (retener o encerrar a la persona en contra de su voluntad), penada con hasta 6 años de prisión.
  • Trato denigrante o inhumano: entre 6 meses y 2 años de prisión

    El trato denigrante o inhumano, actuaciones que pueden suponer torturas y demás delitos contra integridad moral, tendrán las penas de 6 meses a 2 años de prisión.
  • Delito de omisión de socorro: multas y hasta 4 años de prisión

    No olvidemos el delito de omisión al deber de socorro, al cual todos estamos ligados, pero más aún cuando nos encontramos en ese entorno tan frágil. En caso de no socorrer a una persona, podemos enfrentarnos a multas o incluso 4 años de prisión en los supuestos más graves.
  • Delito contra el honor, la intimidad o la propia imagen

    Por la difusión de imágenes de ancianos en redes sociales, se podría imputar delitos contra el honor, la intimidad o la propia imagen. O incluso de inviolabilidad del domicilio, de probarse que han accedido a sus estancias sin permiso, descubriendo secretos, leyendo cartas o entrometiéndose en la intimidad de los residentes de cualquier forma.
  • Delitos contra el patrimonio

    Por último, apuntamos los delitos contra el patrimonio, a los que también podríamos perseguir por haberse apropiado de joyas u otros objetos de valor.

Violencia psicológica, abusos sexuales, en definitiva, cualquier delito de los mencionados que se prueben, que sean reiterados y perpetrados con alevosía deberán ser agravados en tipo, dada la percepción de superioridad de las personas agresoras, que se aprovechan de la inferioridad física o psíquica de los residentes.

Cómo actuar ante casos de malos tratos a nuestros mayores

  • Pon una denuncia

    En primer lugar, denunciar al centro para que tome medidas. En caso de ser un centro público, también podremos acudir al organismo que gestiona las residencias en cada Comunidad Autónoma. Y por supuesto denunciar ante la Comisaria de Policía o ante la Fiscalía.
  • Recaba pruebas

    Es fundamental tener pruebas para que estas denuncias lleguen hasta sus últimas consecuencias, por lo que nos valdrá cualquier medio visual o de sonido, siempre sin vulnerar los derechos de terceros, ajenos a los hechos punibles.
  • Acusación

    En estos procedimientos, aparte de la preceptiva actuación del Ministerio Fiscal, pueden actuar los familiares como acusación particular, o incluso el mismo ayuntamiento, por ejemplo, podría hacerlo de entenderse que también le ha afectado particularmente este delito a los intereses de la ciudad.

En definitiva, son muchas las opciones que tenemos para perseguir los delitos contra nuestros mayores, pero lo primordial es estar pendientes de cualquier indicio que nos pueda hacer sospechar que hay alguien que está atentando contra sus derechos fundamentales.