Dashcams: ¿es legal llevar una cámara en el coche?
¿Es legal llevar una dashcam en el coche? Te explicamos dónde colocarla, cuándo puede grabar y cómo usar las imágenes sin incumplir la normativa.
En pocas palabras...
Las cámaras para coche, conocidas como dashcams, son cada vez más habituales entre quienes quieren contar con una prueba en caso de accidente, golpe en aparcamiento o discusión sobre una maniobra. En España, llevar una cámara instalada en el vehículo no está prohibido por sí mismo, pero su uso debe respetar dos ámbitos clave: la seguridad vial y la protección de datos.
¿Qué dice la normativa de circulación sobre las dashcams?
La normativa de tráfico no regula expresamente las dashcams como accesorio independiente, pero sí exige que el conductor mantenga una visibilidad clara y la atención permanente en la conducción. El artículo 19 del Reglamento General de Circulación establece que la superficie acristalada del vehículo debe permitir una “visibilidad diáfana” sobre la vía, sin interferencias de láminas o adhesivos. Por eso, una cámara mal colocada en el parabrisas podría ser sancionable si dificulta la visión.
La ubicación más recomendable suele ser detrás del espejo retrovisor interior o en una zona baja del salpicadero, siempre que quede bien fijada, no tape señales, semáforos o peatones y no obligue al conductor a desviar la atención.
También es importante configurarla antes de iniciar la marcha: tocar botones, cambiar ajustes o mirar la pantalla mientras se conduce puede considerarse una distracción.
Protección de datos y dashcams: cuándo puede haber un problema
El otro gran límite está en la protección de datos. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha explicado que las cámaras on-board pueden captar imágenes que sean datos personales, por ejemplo, matrículas o rostros identificables. Por eso, no basta con preguntarse si la cámara es legal: también hay que analizar para qué se graba, durante cuánto tiempo se conserva la imagen, si se difunde y si la grabación es proporcional a la finalidad perseguida.
La AEPD parte de una idea clave: no procede una grabación generalizada y sin límites de la vía pública. En cambio, puede ser más defendible una grabación puntual, activada por un evento concreto —por ejemplo, una frenada brusca, un impacto o una maniobra peligrosa— y destinada a acreditar unos hechos ante la aseguradora, la policía, la autoridad administrativa o un juzgado.
Buenas prácticas para usar una dashcam sin riesgos
- Configura la cámara antes de arrancar y evita manipularla en marcha.
- Colócala donde no obstaculice la visión del conductor.
- Prioriza la grabación por eventos frente a la grabación continua.
- Evita grabar el interior del vehículo o conversaciones si no es necesario.
- No publiques vídeos en redes sociales si aparecen personas, matrículas u otros datos identificables.
- Si necesitas aportar la grabación como prueba, limita su uso al accidente o incidente concreto.
- Conserva las imágenes solo el tiempo imprescindible para la finalidad que justifica su uso.
Preguntas frecuentes sobre dashcams
Sí, pero en un coche de empresa las obligaciones pueden ser mayores. La empresa debe valorar la necesidad de la cámara, informar adecuadamente a las personas afectadas y definir quién accede a las imágenes, con qué finalidad y durante cuánto tiempo se conservan.
Técnicamente puede hacerlo si el modelo lo permite, pero no siempre es recomendable. Grabar conversaciones puede afectar a la privacidad de quienes viajan en el vehículo o de terceros, por lo que conviene desactivar el audio salvo que exista una razón clara y proporcionada.
Sí, siempre que esté bien instalada, no dificulte la visibilidad y su uso respete los mismos límites de proporcionalidad y protección de datos que una cámara delantera. También debe evitarse que cables o soportes interfieran con la conducción.
Dependerá del contexto. Si la grabación se ha hecho para acreditar un accidente o una reclamación, puede haber un motivo legítimo para conservarla mientras sea necesaria. Aun así, conviene limitar su uso, no compartirla con terceros sin justificación y conservar solo las imágenes imprescindibles.
En definitiva, la clave está en aplicar el sentido común: grabar solo cuando sea necesario, conservar las imágenes el tiempo imprescindible y usarlas únicamente para defender un derecho o aclarar unos hechos. Si se siguen estas pautas, la dashcam puede aportar seguridad jurídica al conductor sin vulnerar la privacidad de otras personas.
