Asistencia en Dubái por fractura de radio.
Detrás de cada póliza de seguro hay una historia real. En ARAG damos solución a situaciones cotidianas que pueden volverse complicadas, acompañando a las personas cuando más lo necesitan. Descubre cómo nuestras coberturas se convierten en apoyo real a través de experiencias de personas aseguradas en ARAG.
La historia.
A Miriam le tocó un viaje a Dubái para tres personas que sorteaba su agencia de viajes. Sin pensárselo dos veces, llamó a sus dos mejores amigas para que fueran preparando las maletas.
Aprovecharon el festivo del 12 de octubre para poner rumbo a Dubái. Una vez allí visitaron el Antiguo Dubái, los barrios de Deira y Bur Dubái, una zona donde verían viviendas de escasa altura, sencillas mezquitas… También visitaron los mejores centros comerciales; subieron al Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo; y pasearon por Dubai Marina Bay, un puerto deportivo artificial. El último día visitaron la Gran Mezquita Sheikh Zayed que se encontraba en Abu Dhabi.
Cuando se encontraban de vuelta al hotel para cenar, una de las amigas de Miriam tropezó y cayó al suelo. Como estaban en un país desconocido, antes de ir a cualquier centro médico o llamar a urgencias, prefirieron contactar con ARAG para saber cómo tenían que proceder y donde podían ir.
Desde la compañía le informaron a qué hospital tenían que ir. Al llegar y explicar lo que había pasado, le hicieron las primeras pruebas. Tras ver los resultados, el médico les comunicó que se había roto el radio, pero era una fractura que por el momento no necesitaba intervención. Así que le escayolaron el brazo y le dieron el alta, pero pendiente de que el médico en España le revisara en dos semanas.
ARAG, durante todo el proceso, hizo el seguimiento de su asegurada y le informó que, según el informe del médico local, no tendría problema en realizar el viaje de vuelta a casa. Así que, Miriam y sus amigas pudieron volver sin problemas.
La importancia de contar con ARAG.
El viaje a Dubái les aportó momentos maravillosos a Miriam y sus amigas, pero también un imprevisto que, al no conocer el idioma, ni las leyes o costumbres de Dubái, se les podía haber complicado mucho. Por suerte, tenían un seguro con ARAG.